domingo, 19 de mayo de 2013

LOS AMABLES DESPERTARES DOMINICALES DE LOS CONCIERTOS DE CÁMARA DE LA ROSS

4º concierto del XXIII Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Cuarteto Millenium Arts (Vladimir Dmitrenco y Jill Renshaw violines Jerome Ireland viola Nonna Natsvlishvili violonchelo) Programa: Cuarteto en Si bemol mayor K458 “La caza” de Mozart; Cuarteto nº 7 en Fa mayor Op.59/1 “Rasumovsky” de Beethoven
Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 19 de mayo de 2013

De izquierda a derecha: Dmitrenco, Natsvlishvili,
Claudia Medina (en lugar de Jill Renshaw) e Ireland
Más de veinte años lleva la ROSS despertándonos los domingos con estos preciosos conciertos de cámara favorecidos por la intimidad del ambiente y el espacio, a lo que los comentarios de sus artífices ilustrando las obras añaden cercanía y amabilidad.

En este cuarto concierto de la temporada se dieron cita dos de esas páginas que justifican la grandeza de la Música. El cada vez más asentado Cuarteto Millenium Arts, con el locuaz Vladimir Dmitrenco al frente, hizo gala una vez más de su excelente nivel técnico, no siempre en consonancia con el grado de expresividad exigido en cada pieza. El tercero de los cuartetos que Mozart dedicó a Haydn, que son los más complejos y elaborados de su catálogo, transmitió un clima amable y sereno gracias a un adecuado tono ligero y distendido; pero debía lograr también un efecto embriagador, sobre todo su bellísimo adagio, que no alcanzó por falta de más empuje y confianza y un trabajo más minucioso en dinámicas y agógicas. 

Integrado también en una serie, la de los tres cuartetos dedicados al conde y aficionado ruso Rasumovky, el Cuarteto nº 7 de Beethoven es muy exigente a nivel técnico y narrativo. El diálogo fluido entre instrumentos y su grado de compenetración propiciaron una lectura aseada pero no muy apasionada, lo que se demostró especialmente en un adagio sin la adecuada dosis de tristeza. Tras una impecable transición el conjunto nos contagió de júbilo con un allegro final de ritmo trepidante y atmósfera plena de energía. En la propina una Meditación de Thais de Massenet llena de lirismo aunque con algún desajuste técnico apreciable, nada importante.

Artículo publicado en la edición impresa de El Correo de Andalucía el 22 de mayo de 2013

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