jueves, 27 de julio de 2017

LES CORDES BASSES: EN LA CUERDA GRAVE

18ª edición Noches en los Jardines del Alcázar. Les Cordes Basses: José María Ferrer, viola. Trino Zurita, violonchelo. Francisco Lobo, contrabajo. Programa: Partie a tre, de Michael Kirsten; Divertimento en Mi bemol mayor, de Michael Haydn; Trío Op. 38 No. 1, de Bernhard Romberg. Miércoles 26 julio 2017

A la izquierda Luis Miguel Díaz,
que tocará la viola el 16 de agosto
Otra demostración clara del buen nivel alcanzado por nuestros músicos es el conjunto Les Cordes Basses, una original formación de cuerda grave que da salida de forma profesional y aseada a los trabajos, aún escasos, compuestos a lo largo de la historia para tal combinación de instrumentos. Esta vez se presentaron con un programa titulado Bellezas ocultas, como aquella infame película protagonizada por Will Smith cuyo original era Collateral Beauty; algo curioso porque los autores convocados se caracterizan por ser colaterales a otros contemporáneos mucho más reconocidos. Caso evidente el de Michael Haydn, hermano más joven de Franz Josef, o Romberg, virtuoso del violonchelo que llegó a despreciar a su amigo Beethoven en varias ocasiones en que éste quiso dedicarle composiciones suyas. 

Interpretados en orden cronológico, los tres músicos andaluces comenzaron el recorrido con el muy desconocido Michael Kirsten, de quien eligieron una Suite barroca al más puro estilo galante francés. Zurita es gran conocedor del barroco, clásico y romántico y supo adaptarse con facilidad a cada uno, atacando esta primera pieza con un espíritu austero, desplegando con agilidad y facilidad, como sus compañeros, los acordes más agitados, mientras acusó cierta inseguridad y endeblez en los lentos y sostenidos, como la introducción y una chacona que sonó destemplada en todos sus resortes y niveles. Más velado que los dos instrumentos más graves, Luis Miguel Díaz extrajo de su viola sonidos aterciopelados en un tono siempre amable y homogéneo. El Divertimento en forma de trío de Haydn (también los compuso en cuarteto), casi una broma musical, permitió al trío desplegar agilidades y brillar en los acordes breves y muy medidos de su particular gramática, evidenciando su generoso sentido del humor y combinando colores con un elegante toque de originalidad.

Romberg fue más influyente en su época como violonchelista que como compositor, a pesar de que su música rebosa encanto y elegancia. Su estética eminentemente romántica se hizo patente con el sonido expansivo y moderadamente apasionado de Zurita, justa muestra de respeto y admiración por un autor que promovió grandes progresos en el instrumento. La condición jazzística de Francisco Lobo, que nos brindó interesantes locuciones, se tradujo en sus propios arreglos del Tema de amor de Cinema Paradiso, atribuido a Andrea Morricone, si bien lleva el sello del autor del resto de la banda sonora, su padre Ennio. Una pieza de arrebatado lirismo que puso fin como propina a un concierto en el que quedó clara la pasión de los intérpretes por aquello que mejor saben hacer y han convertido en motor de su vida.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 25 de julio de 2017

DUNKERQUE Sacrificio heroico por tierra, mar y aire

Título original: Dunkirk
USA-Reino Unido-Francia-Holanda 2017 106 min.
Guión y dirección Christopher Nolan Fotografía Hoyte Van Hoytema Música Hans Zimmer Intérpretes Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Kenneth Branagh, James D’Arcy, Mark Rylance, Barry Keoghan, Tom Glynn-Carney, Cillian Murphy, Tom Hardy, Jack Lowden Estreno simultáneo en Estados Unidos y España 21 julio 2017

Ha llegado con toda su artillería y fuerza mediática y ha conquistado tanto a seguidores como detractores de su polémico director, promotor de artilugios tan sofisticados y a menudo caprichosos como Memento, Origen e Interstellar, además de responsable de la actual visión del superhéroe de cómic como personaje trágico y atormentado, gracias a Batman, el caballero oscuro al que ha dado vida Christian Bale en tres espectaculares superproducciones. Con su recreación del infierno vivido en las playas de Dunkerque por los ejércitos aliados, predominantemente británicos, ante el imparable avance de las tropas alemanas en mayo de 1940, Nolan da un inesperado giro en su filmografía, abandonando provisionalmente el cine fantástico para adentrarse en el histórico, con resultados satisfactorios aunque haya cuestiones en su planteamiento que puedan conducir al debate y la confrontación. Durante una semana debió vivirse en aquellas playas convertidas en ratonera, lo más parecido a un calvario al que Nolan ha querido acercarse potenciando luz y sonido a través de la excelente fotografía de inspiración vintage del suizo Hoyte Van Hoytema y la obsesiva y contundente música de Hans Zimmer, que aquí monopoliza junto a bombas y disparos el sonido ambiente, machacón y agobiante de la película. Nolan vuelve a jugar con el factor tiempo, algo que se manifiesta incluso en el ritmo de Zimmer, estructurando la narración en tres tiempos, una semana para los soldados que esperaron a ser evacuados mediante la operación Dinamo del 26 de mayo al 4 de junio de 1940, un día para los civiles que acudieron a su ayuda desde las costas británicas, y una hora para los pilotos de la RAF que a bordo de sus flamantes Spitfire aliviaron el ataque alemán lo suficiente para dar algo de tregua a las tropas acosadas. Unos meros apuntes en el guión informan sobre las intenciones de Churchill y las equivocadas decisiones de los mandos nazis, mientras sus personajes se mueven a su vez en tres historias, logrando de su reparto un trabajo excelente que dota de mayor credibilidad a un conjunto cuyo motor es provocar ese ánimo aterrorizado de quien sufre el ataque de un enemigo invisible, alemanes a los que no avistamos pero sí tememos. Todo ello en un apabullante espectáculo, una experiencia sensorial de moderada duración, que busca introducir al espectador en el eje del huracán, en la vorágine de una situación desesperada y de máxima ansiedad, sin que el director haya sucumbido a emular los logros experimentados en el reciente cine bélico desde Salvar al soldado Ryan de Spielberg a la cinta de Mel Gibson, Hasta el último hombre. Su consigna sigue parámetros clásicos que rememoran el cine bélico de aventuras que acaparó las pantallas de los años cincuenta y sesenta, y de los que bebieron otras aproximaciones a la tragedia, como la británica Dunquerque de 1958 y la italiana De Dunquerque a la victoria, ya a finales de los setenta pero con ese mismo espíritu épico heroico en su planteamiento. Nolan añade el componente antibelicista y trágico que aquellas producciones obviaban, llegando a su punto culminante en uno de los episodios que transcurren a bordo de la embarcación de recreo que capitanea el personaje magistralmente interpretado por Mark Rylance. Un emotivo homenaje a la población civil, palpable en el uso recurrente en la banda sonora de Nimrod, la más famosa de las Variaciones Enigma de Elgar, y una lúcida forma de representar cómo una situación de fracaso se puede convertir en heroicidad y puerta hacia la victoria, completan esta valiosa producción, una apuesta de este mago de la prestidigitación por el pasado, en lugar del futuro o el presente distópico a los que nos tiene acostumbrados.

viernes, 21 de julio de 2017

ASUNTOS DE FAMILIA Roles permanentes

Título original: Omor shakhsiya
Israel 2017 90 min.
Guión y dirección Maha Haj Fotografía Elad Debi Música Habib Shadah Intérpretes Mahmoud Shawahdeh, Sana Shawahdeh, Ziad Bakri, Doraid Liddawi, Maisa Abd Elhadi, Amer Hlehel, Hanan Hillo, Jihan Dermelkonian Estreno en el Festival de Cannes 12 mayo 2016

No parece haber encontrado mucha distribución esta película israelí tras su paso por numerosos festivales, entre los que destaca Cannes, donde recibió su puesta de largo. Y no deja de resultar sorprendente, pues se trata de una cinta estimable y disfrutable a pesar de sus deficiencias. La realizadora Maha Haj se centra en las vicisitudes de una familia media israelí con la particularidad de que sus miembros se encuentran desperdigados por varios espacios, entre Jerusalén, Ramala (en Palestina) y Estocolmo. El eje son las relaciones entre pareja, y la clave mostrar el estado aparentemente desequilibrado de unas mujeres, que no es sino el resultado de una sociedad eminentemente patriarcal y machista en la que el hombre está acostumbrado a hacer lo que le viene en gana y utilizar a la mujer a su antojo, sea como diversión o como criada. Estructurada a fuerza de sketches y vaivienes entre unas historias y otras, naturalmente entrecruzadas, falla en ritmo, inconstante y a veces bloqueado, y en el seguimiento de las historias, alguna tan abruptamente abandonada como la del palestino llamado a convertirse en estrella del cine. Naturalmente la sombra del eterno conflicto en Cisjordania tiene una enorme incidencia, generando uno de los episodios más delirantes de la película, cuando una crisis de pareja provoca poco menos que un conflicto de sospecha terrorista. En general puede decirse que la cinta entretiene planteando situaciones creíbles y de considerable ternura, sin que para ello la realizadora ni su equipo fuercen la maquinaria, y utilizando la sutileza como arma y el ingenio como estrategia de guión.

SIERANEVADA La inercia que impide avanzar

Reseña de la película, estrenada en el XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla el 7 de noviembre de 2016. Estreno en España el 21 de julio 2017

jueves, 20 de julio de 2017

DURO Y BERNIER, GUITARRAS SOTTOVOCE

18ª edición Noches en los Jardines del Alcázar. Francisco Bernier y Antonio Duro, guitarras. Programa: Música española para dos guitarras (obras de Sor, Granados y Albéniz). Miércoles 19 julio 2017

Con todas las localidades agotadas, disfrutar por primera vez juntos de dos de los más reputados guitarristas clásicos de nuestra comunidad acaparó la atención del melómano más sensible. Alabados por separado, y habituales de este emblemático escenario, demostraron una capacidad encomiable de compenetración y sensibilidad, con un programa no por convencional menos atractivo, en el que se dieron cita tres imprescindibles de la música española del diecinueve y principios del veinte, baluartes del pintoresquismo patrio, por mucho que, como apuntara Duro, nacieran en la supuestamente hoy secesionista Cataluña. Ironías de la vida que sirvieron para que estos dos profesores del Conservatorio desplegaran su arte en una noche en la que el acento recayó en las estéticas.

Enmarcados en los aires vitalistas y llenos de brío de Sor y Albéniz, los intérpretes hicieron sin embargo hincapié en la estética intimista, delicada e incluso humilde del resto del programa. De Fernando Sor ofrecieron una Fantasía Op. 54 generosa en ritmo y color, que arrancó solemnemente para trasmutar en una desenfadada marcha y, tras enroscarse con notable capacidad entre líneas y ornamentos, mantener un ritmo amable y constante en el que fue posible apreciar el trabajo armonioso de los músicos y el impecable contrapunto ejercido entre melodía y acompañamiento. Aunque la pulsación no fue siempre impecable, y a veces se colaran notas no deseadas o pequeños traspiés, poco importa frente al derroche de expresividad y la capacidad de compenetración de los artistas.

Por separado Duro, que nació en Úbeda, mantuvo el estilo clásico de Sor en la tonadilla La  Maja de Goya de Granados, una pieza detallista y delicada en manos del guitarrista, mientras Bernier, natural de Burguillos, deleitó a todos y a sí mismo con una preciosa y emotiva Andaluza, quinta y más popular de las danzas españolas del compositor de Lérida, que el guitarrista acometió sin estridencias ni excesiva incidencia en su carácter folclórico. Y es que la tónica general fue la de la intimidad y la discreción, evocando atmósferas y recuerdos sin provocar exaltaciones de ánimo, sottovoce. Juntos acertaron en ritmo y dinámicas con la Zambra de Granados y la siempre agradecida Sevilla de Albéniz, si bien el momento más precioso de la velada se reservó a la Danza nº 2 de Granados, Oriental, prodigio de dulzura y contención, no exento de misterio. También Evocación de la Suite Iberia se benefició de ese carácter discreto y contenido, así como Córdoba, de los menos populares Cantos de España, también de Albéniz, cuya estética costumbrista y aires evocadores disfrutaron del magisterio de sus intérpretes, que ya como propina ofrecieron candela y gitanería en El sombrero de tres picos de Falla.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 17 de julio de 2017

EN LA VÍA LÁCTEA Disparate de amor y guerra

Título original: On the Milky Road
Serbia-México-USA-Reino Unido 2016 125 min.
Dirección Emir Kusturica Guión Emir y Dunja Kusturica Fotografía Martin Sec y Goran Volarevic Música Stribor Kusturica Intérpretes Monica Bellucci, Emir Kusturica, Sloboda Micalovic, Sergej Trifunovic, Miki Manojlovic, Bajram Severdzan, Maria Darkina Estreno en el Festival de Venecia 9 septiembre 2016; en Serbia 25 febrero 2017; en España 14 julio 2017

Gato negro, gato blanco y La vida es un milagro son las últimas películas memorables del otrora genial director serbio Emir Kusturica, autor de la mítica Underground. Después hizo la endeble Prométeme y una serie de trabajos documentales, hasta que hace tres años participó en la película colectiva Words with Gods, en la que participaron entre otros Álex de la Iglesia, Mira Nair, Guillermo Arriaga, Héctor Babenco o Amos Gitai. Su episodio debió reportarle tal satisfacción que lo ha convertido en largometraje en esta coproducción internacional presentada en Venecia y despachada con las más turbias críticas. Y es que aquí, con el reclamo de la belleza, ya no tan espléndida, de la Bellucci, se limita a autocopiarse y, sin gracia ni talento, revisar su particular universo al servicio de una historia que ni engancha ni entretiene. Su impacto visual y sonoro, a fuerza de imágenes potentes y música muy al estilo Goran Bregovic, que de forma tan fundamental ayudara a definir su estilo en películas como El sueño de Arizona o la mencionada Underground, y que ahora sustituye por la de su hijo Stribor Kusturica, sirve para una introducción muy prometedora con animales caricaturescos haciendo diabluras (o los humanos haciéndolas con ellos, dentro y fuera de la pantalla), pero se desinfla inmediatamente cuando la inconsistencia de una historia de amor en plena Guerra de los Balcanes, tan recurrente en su filmografía, se apodera de un espectáculo en el que el disparate y la sinrazón dominan toda la función. La joven Sloboda Micalovic pronto se convierte en la revelación de un film que tiene poco que ofrecer, aunque su participación resulte como el resto del conjunto tan alocada como a ratos irritante. El resultado es algo más de dos horas de puro slapstick que no es Keaton ni Fellini sino todo lo contrario, y en el que encima tenemos que soportar e un inexpresivo Kusturica también como protagonista, además de firmar el enfermizo guión junto a su hermana Dunja, quedando todo en casa.

viernes, 14 de julio de 2017

LA MAJESTUOSA INMENSIDAD DEL MAR EN EL ÚLTIMO CONCIERTO DE TEMPORADA DE LA ROSS

16ª concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. María José Montiel, mezzosoprano; John Axelrod, director. Programa: El mar y Tres nocturnos nº 3: Sirenas, de Debussy; Poema del amor y del mar Op. 19, de Chausson; Suite nº 2 de Daphnis et Chloé, de Ravel. Teatro de la Maestranza, jueves 13 julio 2017

Para su último concierto de esta temporada la ROSS nos invitó a disfrutar del mar, una solución refrescante para el intenso calor que nos acompaña en el ecuador de julio, con muchos de sus abonados disfrutando de las vacaciones, situación que esperemos se resuelva en estos días de reunión y encuentro entre los directores artísticos de orquesta y teatro. Un mar diseñado por el trazo colorista, brillante y sensual del impresionismo francés, y dirigido por la batuta solemne y segura de un Axelrod que se decantó por arroparlo con una estética envolvente y sugerente para describir estas atmósferas marinas en las que el amor y el mito estás tan invocados como las misteriosas y desconocidas profundidades de nuestros océanos.

Los versos de Maurice Bouchor inspiraron el Poema del amor y del mar de Chausson, una singular pieza vocal y orquestal con un estilo clásico influido por Wagner y Franck, que combina una paleta tonal y un amable cromatismo rico y muy melódico. Para lograr una interpretación justa y refinada es imprescindible dejarse llevar por su sensibilidad poética, y tanto María José Montiel como John Axelrod lo consiguieron. La mezzo madrileña tradujo su compleja telaraña de emociones en una atormentada y apasionada declaración de amor dejando correr la voz a sus anchas, con mucha naturalidad en los registros agudos y puntual dificultad sin importancia en los más graves, salvando la actuación en general con muy buena nota. Axelrod la arropó con acordes retorcidos y seductores, reflejando la fuerza del mar y sus emociones.

Antes El mar de Debussy fue sin embargo menos satisfactorio, menos turbulento de lo acostumbrado, por lo que su carácter sensual y erótico fue sustituido por un mayor énfasis en sus aspectos misteriosos e intrigantes. El director acertó por otro lado a reflejar su intrincado mosaico de detalles. Más sensual quedó Sirenas, el tercero de sus Nocturnos, otra irresistible llamada del mar que tiene en las vocalizaciones femeninas su mejor baza, si bien éstas sonaron menos espectrales de lo conveniente, muy austeras y demasiado pujantes. Mucho mejor, ya combinadas con las voces masculinas, en la Suite nº 2 de Daphne y Cloé, que coincide con la tercera y última parte del ballet o sinfonía coreográfica de Ravel. Su majestuosa introducción, de actualidad gracias al uso repetitivo que de ella hace la banda sonora de una de las mejores películas estrenadas este año, Z La ciudad perdida, se salvó con una intensidad emocional deslumbrante, que ya no abandonó hasta el final, un punto y aparte hasta que en septiembre arranque una de las temporadas más ambiciosas y recargadas de la orquesta.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía